En el corazón de nuestro Hotel, se encuentra el Artagan, un restaurante que celebra la esencia de la cocina de proximidad y de temporada, donde cada plato refleja el respeto por el producto local y la tradición reinterpretada con creatividad. Nuestra carta se construye siguiendo el ritmo de la naturaleza, con ingredientes frescos que llegan directamente de productores cercanos y que se transforman en experiencias gastronómicas únicas.
La propuesta comienza con entrantes que rinden homenaje a los sabores más auténticos: desde el jamón ibérico de bellota con pan de cristal y las croquetas caseras de jamón, hasta las anchoas artesanas en salazón con concasse de tomate de temporada. El mar se hace presente en la ensalada de bogavante con cremoso de aguacate y mahonesa de cigala cítrica, mientras que la tradición se reinterpreta en la sopa de ajo con migas de centollo al jerez o el pisto de hortalizas con huevo a 64º. Para los amantes de la pasta y el arroz, destacan los tagliatelles frescos con salsa de parmesano y guanciale y el emblemático arroz caldoso de bogavante, elaborado con mimo y reservado con antelación.
En el apartado de pescados, la carta despliega un abanico de matices: vieiras asadas con espumoso cítrico de cigalas y aire de yuzu, el clásico bacalao en dos gustos (pil pil y Bizkaia), o propuestas más atrevidas como el pez limón confitado en leche de coco y curry verde. La merluza rebozada con espumoso de tinta negra y pimientos asados y el fricandó de rape con langostinos y cremoso de zanahorias al azafrán completan una selección que combina tradición y vanguardia.
Las carnes se convierten en protagonistas con elaboraciones que evocan la cocina casera y el producto de calidad: el katxopo de ternera con cecina y queso Idiazabal, el sukalki de ternera guisado con patatitas hojaldradas, o el sofisticado tournedó al foie con cebolletas glaseadas y meloso de manzana Golden. La presa de cerdo ibérico lacada con patatitas al romero y el rabo de buey deshuesado con cremoso de patata y trigueros saltados completan un repertorio pensado para los paladares más exigentes.
El broche final lo ponen los postres, donde la tradición bilbaína se funde con la innovación: el pastel ruso con helado artesano de avellana, la torrija de brioche caramelizada con parfait de vainilla natural, y la icónica tarta de queso del Hotel Carlton con crema helada de polen. Para los más golosos, el chocolate en texturas y la cuajada ahumada con miel y almendras crocanti son auténticos caprichos dulces.
En el Artagan creemos que la gastronomía es un viaje que empieza en la tierra y el mar de nuestro entorno y culmina en la mesa, con platos que hablan de cercanía, respeto y pasión por lo bien hecho. Te invitamos a descubrir nuestra carta de temporada y a dejarte llevar por una experiencia que celebra lo mejor de la cocina de proximidad en un espacio único dentro del Hotel Carlton.
